3 feb. 2016

Hazme sentir de nuevo (Parte 1)


Un banco solitario en un parque de Madrid. 2010

            El día amaneció gris y nublado, parecía que presentía lo que iba a ocurrir entre una pareja de adolescentes que discutía.

Leyre, tienes que estar de broma, no puedes hablar en serio¾ ella seguía cabizbaja.

—Claro que es cierto. Estoy decidida, Hugo— por fin se atrevió a mirarlo a los ojos. Cuando lo hizo y vio el dolor reflejado en ellos, su corazón se partió en dos.

—A ver si me entero, ¿me estás diciendo que vas a romper con todo, incluido lo nuestro, para irte a estudiar al extranjero con un tío al que acabas de conocer?— repetía él, incrédulo. Le estaba costando asimilar lo que su novia y a la vez su mejor amiga, le decía.

—Exactamente eso. Siento hacerte daño, no quería que esto acabase así, pero…

— ¿”Esto”? ¿A un simple pronombre ha quedado reducido todo?

            Leyre asintió lentamente con la cabeza. No podía pronunciar nada más, un nudo le oprimía la garganta y su corazón seguía destrozándose dentro de su pecho. Hugo se levantó desesperado, frotándose la cara con sus manos y fijando la vista en la hilera de árboles que bordeaban el camino de tierra. Cuando se giró hacia ella y le miró, había frío y dolor en sus ojos. Ella tragó con fuerza y durante unos instantes su determinación se tambaleó pero siguió adelante…

—Hugo…— balbuceó.


—Creía que te conocía, pero me equivoqué. Lo único que lamento es el tiempo que he perdido contigo. Ahora entiendo por qué dicen que del amor al odio hay sólo un paso. Espero que seas feliz y nunca vuelvas por aquí— se dio la vuelta y se marchó con las manos en los bolsillos de su chaqueta.

            Lo hizo en el momento oportuno para no ver cómo Leyre se derrumbaba en aquel solitario banco de hierro forjado. Y nunca sabría que ella tampoco tenía la certeza de si alguna vez volvería.





Continuará.....


7 comentarios:

¡Esperamos encantadas vuestros comentarios siempre que sean hechos desde el respeto y la educación! ¡Gracias soñadores!