31 jul. 2017

Descubriendo más de... Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí (Cristina Prada)

¡Hola soñadores! La autora Cristina Prada se ha sumado en esta ocasión a nuestra nueva sección del blog para contarnos algunos detalles de su nueva novela y a dejarnos un pequeño fragmento inédito de la misma. ¿Os lo vais a perder? ¡No os arrepentiréis! 




   1.      ¿Cómo surge Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí?

       Lo primero que surge es Sergio. Las ganas de escribir un personaje como él, de hablar de su vida, de sus amoríos jajaja. Me gustaba la idea de ambientar una novela en España, para poder usar expresiones de aquí, chistes de aquí, por ejemplo, no puedes poner a un neoyorkino haciendo comentarios de folclóricas porque no sería creíble, jajaja.


       2.      Por primera vez en tus historias nos quedamos en Madrid y no viajamos a la ciudad de los rascacielos. ¿Por qué ese cambio? ¿Cómo ha sido la experiencia?

       Es un poco lo que contaba en la primera pregunta. Nueva York siempre va a ser mi hogar literario, siempre voy a volver allí. Nunca dejaría de escribir sobre ella, pero, como decía, me apetecía venirme a España. Madrid es una ciudad increíble. Es cosmopolita, vibrante, sofisticada. Además, cuenta con el punto extra de La Movida, que, en este libro, aunque esté ambientado en el 2016-2017, tiene mucho valor. Ése fue otro motivo por el que «mudarme» a Madrid. La música en las historias es muy importante para mí y tenía muchas ganas de usar canciones de los ochenta: Antonio Vega, Nacha Pop, Radio Futura, Mecano…


3.      ¿Qué vamos a encontrar en esta nueva novela?

     Vamos a encontrar mucho amor y mucho deseo. Sergio y Cande se quieren con esa locura y esa pasión que te hace suspirar. También vamos a encontrar una historia sobre miedos, sobre cariños que deberían estar y no están, sobre la amistad, sobre equivocarse (y mucho).


4.      Cande y Sergio son sus protagonistas, ¿podrías describirlos en tres palabras?

     Uff que difícil. Cande es el amor así con todas sus letras, es valiente y nunca deja de creer en las personas y en el mundo en general. Quizás eso pueda parecer que la convierte en alguien un poco inocente, pero es todo lo contrario. Su fe inquebrantable en el amor le da una fuerza infinita.

     Sergio es un macarra de vuelta de todo, es desdeñoso, y es muy seguro de si mismo, aunque probablemente lo que mejor le define es que él no cree en el amor, cree en el sexo.


5.      ¿Esta pareja nos hará sufrir?

     ¡Sergio nos hará sufrir! Jajaja. Yo creo que vamos a identificarnos mucho con Cande, porque es como cualquiera de nosotras y, sobre todo, siente como cualquiera de nosotras. En un momento del libro dice «Sergio es mi debilidad», ¿quién no ha tenido una alguna vez? ¿Y quién no ha sufrido por ella?


6.      ¿En quiénes te inspiraste para crearlos? ¿Te ha costado mucho darles vida?

     No, la verdad es que fueron dos personajes que tenía muy claros desde el principio. Tuve que aparcar la historia porque tenía otras pendientes, pero siempre me rondaba la idea de ponerme con ella. Por eso, cuando al fin lo pude hacer, la cogí con muchas ganas.


7.      ¿Esta obra tiene algo de diferente a las anteriores? ¿Qué crees que la hace especial?

   Creo que es muy fresca. Me he divertido mucho escribiéndola y es porque, incluso los momentos tristes, esconden algún comentario que te saca una sonrisa. Y lo más importante es que, aunque sea muy de mi estilo, también es diferente. Creo que conecta más con el lector. Por lo menos ésa ha sido mi intención, jajaja.


8.      La historia sale a la venta el día 1 de agosto, ¿puedes deleitarnos con algún fragmento?
  
                  ¡Por supuesto!

                 La jefa de mi jefe se fue y me quedé a solas con él. Estaba más nerviosa de lo que me gustaría admitir. Seguí cerrando y apilando dosieres bajo su atenta mirada. Estábamos separados por la inmensa mesa de madera. Ninguno de los dos habló y el ruido en los pasillos inundó la habitación. Ya eran casi las siete y todos se estaban marchando a casa. Apenas un par de minutos después, el ambiente se había silenciado por completo. Era más que probable que ya no estuviésemos solos únicamente en esa estancia.
Sergio se metió las manos en los bolsillos. Sacó un paquete de Marlboro, de él un cigarrillo y se lo llevó a los labios ocultándolo con su propia mano. Me quedé hipnotizada por el movimiento y, cuando hizo restallar su Zippo para encenderlo, el pequeño chasquido tuvo un sexy eco entre mis piernas, sobresaltándome. Sergio sonrió mientras se encendió el pitillo y algo me dijo que tenía cristalinamente claro cómo me hacía sentir.
—No puedes fumar aquí —le reproché sólo para demostrarle a él, y a mí, que no me tenía en la palma de la mano.
—Las buenas chicas sois muy aburridas.
Otra vez ese toque de resignación en su voz, como cuando estuvimos en la terraza de la escalera de emergencias.
—Eso ha sonado resignado.
Sé que no era asunto mío, pero algo que ni siquiera entendía siempre me impulsaba a luchar por intentar conocerlo mejor, como si la imagen que Sergio proyectaba de sí mismo y cómo era en realidad no casasen al ciento por ciento.
—La vida es como es. Tratar de cambiar es una pérdida de tiempo.
Y en contra de todo pronóstico, aquello no tuvo ni una pizca de conformismo, era todo lo contrario, una latente rebeldía, y sonó rematadamente sexy. Dejó claro que Sergio Herranz estaba de vuelta de todo, sin sueños, sin aspiraciones. Era como si volviese a llevar esas gafas de 1964 puestas, con las que parecía mandar el mensaje de que el mundo, hecho a su medida, le sobraba.
—¿No te gusta tu vida? —inquirí armándome de valor. Estaba ávida por saber.
—Lo que más me gusta de mi vida es que no le tengo que dar cuentas a nadie. No quiero nada especial, ni nada extraordinario, sólo follar con una chica que me vuelva loco mientras escucho música de Antonio Vega el resto de mis días. Eso de un trabajo mejor, un coche más potente, más dinero, niños... es una pérdida de tiempo. Hago lo que quiero y cuando quiero, y no hay más.
—Es una respuesta un poco nihilista —repliqué encogiéndome de hombros.
Sergio sonrió.
—Eres capaz de aprender palabras muy complicadas.
Fruncí los labios. Se estaba riendo de mí.
—Y tú, de reducir mucho las cosas.
Sergio se levantó despacio, como si me invitara a seguir el movimiento. Le dio una calada a su cigarrillo y empezó caminar con esa misma lentitud, rodeando la kilométrica mesa.
—Follar y vivir —sentenció a modo de explicación. Tuve la sensación de que esa frase terminaba con un «todo lo demás, sobra».
—¿No incluyes a otras personas? —En ese instante tuve la sensación de que en realidad lo que hubiese querido preguntar era «¿no me incluyes a mí?».
—¿Y el amor? —se burló. Estaba claro que había sabido leer entre líneas mi súplica silenciosa. Sergio era más listo de lo que me convenía. A decir verdad, creo que no había ningún sentido en el que me conviniese—. La vida no es como en los libros, Candelita.
Otra vez me estaba tratando como a una cría.
—Tampoco está tan vacía como tú la describes —respondí con una aplastante seguridad.
—Mi vida no está vacía —replicó sin dejar de avanzar—, pero sólo la lleno con lo que yo quiero. Y nada de lo que quiero tiene que ver con un trabajo de mierda en una torre llena de una veintena de oficinas como ésta. —Se detuvo y se apoyó hasta casi sentarse en la mesa, justo frente a mí—. Eres como esas personas que se quejaban de que la cultura de los ochenta estaba vacía porque sólo buscaba la belleza. Nada de mensajes contra Gobiernos represores o intentar salvar el mundo. La menospreciaban, pero en realidad no tenía nada de malo. —Sergio se incorporó y cruzó el único paso que nos separaba—. Buscaban gustar y sentir, nada más, como tú ahora.
Bajó la voz y un susurro ronco y masculino se apoderó de sus labios. Su olor me mareó, como te marean las cosas que te gustan demasiado.
—Yo no busco nada de eso —contesté. No podía mostrarle tan cristalinamente lo colada que estaba por él
Volvió a sonreír de esa manera tan sexy, tan impertinente, tan macarra.
—¿No? —preguntó, dejando que todo lo que sentía por él jugase en mi contra.
—No.
Asintió despacio, sin dejar de mirarme. Se humedeció el labio inferior y, con esa misma lentitud, se inclinó sobre mí.
—Una lástima —susurró muy muy cerca de mis labios.
Quería mover la cabeza ese mísero centímetro que nos separaba y besarlo. Lo deseaba más que nada.
—Sigo pensando que no deberías fumar aquí —balbuceé, conteniéndome, buscando con desesperación un cambio de tema—. Vas a hacer saltar el detector de incendios.
Él había puesto las normas en esa especie de juego y yo no podía enseñar la bandera blanca y pedir clemencia. Eso hubiese sido como demostrarle que era la cría que él había dado por hecho que era. Me moría de ganas de que me besara, sí. Iba a demostrarle que era una adulta que podía estar a su nivel, sí, también. Y como uno más uno son dos, me tocaba aguantar, maniatar a mi libido y esperar a que él fuera el primero en decir «necesito besarte, tocarte y hundirme en ti hasta que invirtamos la polarización de la tierra». Un poco dramático, pero muy explicativo.
Sergio alzó la cabeza y su mirada impertinente se encontró con la pequeña alarma blanca y redonda del techo.
—Y no queremos eso, ¿verdad? —dijo mirándome de nuevo, atrapándome en esos ojos azules fabricados de pura fantasía erótica.
—No... no —balbuceé al tiempo que él negaba con la cabeza sexy, muy sexy.
Sin decir una palabra más y con la mirada aún sobre mí, dio un paso atrás. Con otro lleno de agilidad, se subió a la mesa. Mi sentido común se negaba a asumir lo que pensaba hacer. Le dio una calada al cigarro, levantó la cabeza estirando su perfecto cuello y firmó su mirada más macarra antes de, lleno de alevosía y arrogancia, contemplar el detector y dedicarle todo el humo de la calada a escasos centímetros.
La alarma lanzó un estruendoso pitido y en menos de una décima de segundo comenzó a soltar agua a raudales. Emití un gritito a mitad de camino entre la incredulidad y la sorpresa.
—Las carpetas —gemí.
Corrí hacia ellas y las apilé veloz. Las dejé en la silla y encajé el asiento bajo la mesa, protegiendo los documentos del agua. Apenas tardé unos segundos, pero ya estaba completamente empapada. Tomé aire sin saber qué otra cosa hacer con las medidas del sistema antiincendios calándome hasta los huesos. Sergio lanzó el pitillo al suelo con los ojos clavados en mí y esa misma insolente sonrisa. Se bajó de un salto y cruzó la distancia que nos separaba repleto de seguridad, echándose el pelo húmedo hacia atrás con la mano. Las cosas siempre salían como quería, siempre.
—¿Por qué lo has hecho? —prácticamente grité, conmocionada, para hacerme oír por encima del estruendoso sonido del agua.
—La culpa es tuya —contestó sin un mísero remordimiento, otra vez demasiado cerca—. Te dije que no te pusieras ese perfume. Me vuelve loco y me da por hacer tonterías.
Sergio me observó de arriba abajo. El pelo mojado me enmarcaba la cara y las gotas de agua me salpicaban los labios. El vestido se pegó a mi piel y el frío señaló mis pezones bajo él.
—De lo que nunca tienes bastante es lo que te mueve por dentro —susurró—. El amor es sólo un invento para ponerle nombre a las ganas de tocar a una persona hasta morirte.
Sentí cómo sus palabras me calentaban una a una, cómo fabricaban un hilo desde el centro de mi cuerpo y tiraba de él, contra el suyo.
Sergio alzó la cabeza una vez más y dejó que el agua lo mojara por completo, empapándolo, disfrutándolo. Yo centré la mirada en su pelo indomable, en sus ojos cerrados, en su cuello, y bajé por su traje, que, como mi vestido, se pegaba a su piel. Nunca vi tan claro que había dos Sergio y, el que de verdad era, era ese macarra que iba a antros, odiaba llevar traje y hacía saltar alarmas de incendios justo después de contarte su visión de la vida. Era imposible no colarse por ese Sergio.
Volvió a mirarme, volvió a sonreír y, sin más, salió de la sala de reuniones. Yo me quedé allí, en mitad de la lluvia artificial, tratando de controlar lo de prisa que me latía el corazón. El agua paró de golpe y miré a mi alrededor como si me hubiesen sacado de un sueño.
Todo con él era increíblemente intenso.


          9.      Esta novela no será libro único, ya que habrá una segunda parte titulada Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que encontré. ¿Tardaremos mucho en leerla?

         No, no habrá que esperar mucho. Saldrán muy, muy seguidas.


          
         ¿Qué tal? ¿Os ha gustado? ¿Tenéis ganas de descubrir qué esconde y qué nos deparará la relación entre Sergio y Cande? (¿Os contamos un secreto? A nosotras nos está encantando ;)). ¡Ya sabéis! A partir de mañana, encontrareis esta historia en todas las plataformas digitales.



27 jul. 2017

"Hasta que salga el sol" ya tiene dueño y es...

           ¡Soñadores!

Ya tenemos el nombre del nuevo ganador del ejemplar de la última novela de Megan Maxwell: Hasta que salga el sol. El anterior afortunado, FranBookworm, no reclamó el premio. No os hacemos esperar más…





Os volvemos a dejar también una captura de pantalla para que veáis y comprobéis el número de la suerte:




         ¡Muchas felicidades Lucy! Tienes 48 horas para ponerte en contacto con nosotras. Pasado ese tiempo, si no tenemos noticias tuyas, el sorteo quedará desierto.


¡Mil gracias de nuevo a todos por participar! Cada vez nos sorprendéis más con el apoyo que nos dais. ¡Estad atentos que pronto abriremos un nuevo sorteo! ¡Se os quiere!


21 jul. 2017

Lista de participantes del sorteo de "Hasta que salga el sol"

            ¡Hola soñadores!

           Aquí os dejamos algo que estabais esperando: la lista de participantes del libro de Megan Maxwell, Hasta que salga el sol, que sorteábamos. Hay personas que han quedado fuera de la lista por no seguir los sencillos requisitos que os pedíamos, ya que no sería justo para el resto. También, quienes han comentado con el nick Unknown (desconocido), por razones obvias, han sido descalificados.

           A lo largo de la próxima semana realizaremos el sorteo mediante una plataforma de selección aleatoria. ¡Mucha suerte a todos! ¡Nos leemos!

     Beatriz Jimenez: 1-4
Maite Gil: 5-8
Fina Andres: 9-11
Karmela Montesino Plata: 12
Guadalupe Bieber: 13-16
Alejandra Silisqui: 17-19
Pili Doria: 20-23
Romantica4ever: 24-25
Jacqueline: 26-28
DiliM: 29-32
Bka: 33-35
Natalia Girón Ferrer: 36-39
Carmen CG: 40-43
Maria H.: 44-47
Monse Beer: 48-51
Michu Garcia: 52-55
Ilda Gonzalez  Hormiga: 56-59
Marta Piá: 60-63
Patricia Suárez: 64-66
Silvia: 67-70
Monse Mtz: 71
Cecilia Anglada: 72-75
Gabriela Cuadro: 76
Montse Marchal: 77-80
Bea Cousillas: 81
Issitrunser: 82-85
María Belén Morán: 86-89
Mara Skye: 90-93
Ana Mª García: 94-96
Inmaculada Marín: 97-100
Griselda Jiménez: 101-104
Niyireth Urrea: 105-108
Georgiana Frincu: 109-110
Lucy: 111-113
Francisca Isabel Medina ivorra: 114-117
Debora Breard: 118-121
Gabriela Gómez: 122
Cristina Pisos Castro: 123-125
Melinka flores araya: 126-129
Teresa Carou Nuñez: 130
Mirella Berlanga López: 131
Nicolle ramirez: 132-134
FranBookworm: 135-137
Rosa Gomex: 138-141
Bianca Moya Elgueta: 142-144
Roxy Gonzalez: 145-148
Brenda González Pérez: 149-151
Bealux moreno: 152-155
Noah Jima: 156-159
Jennifer Pinel Leon: 160
Game: 161-164
Lydia db: 165-167
Lulymar Salazar: 168-170
Jacqueline: 171-172
Claudia Primavera: 173-176
Marlene Jara: 177-179
Judith Chavez: 180-182
Monica Escoda: 183-186
Margarita Medel: 187-189 
Magdalena Fuentes: 190-192


18 jul. 2017

Entrevistando a... Mavi Tomé (Autora)

    ¡Hola soñadores!

    Esta semana os traemos una entrevista de la autora Mavi Tomé. Esta escritora nos visitó en uno de nuestros Cafés literarios, sin embargo, nos apetecía entrevistarla, ya que muchos nos quedamos con las ganas de conocerla un poco más. ¿Queréis descubrir los detalles que nos ha contado? ¿Cuáles son sus siguientes proyectos? Seguid leyendo...




   1. En primer lugar, gracias por permitirnos hacerte esta pequeña entrevista para que tus lectores, incluidas nosotras, puedan conocerte un poquito más.

       Las gracias a vosotras, por dejarme este pequeño huequito para que me conozcáis mejor ;)

 2. ¿Cómo nació Mavi Tomé?

       Uy, Mavi Tomé nació como todo el mundo nace: sin esperarse, de casualidad... Podría haber sido Mavi, o Elena, o Sofía... Y seguiría siendo la misma persona. Lo que está claro es que hay una diferencia entre Mavi Tomé – persona (mucho más tímida, aunque muy observadora), que Mavi Tomé – escritora (más soñadora, sensible y segura de sí misma).

3. ¿Escribes desde que eras muy pequeña? ¿O empezaste a hacerlo de mayor?

     Creo que escribo desde que aprendí a escribir, con cuatro o cinco años. Al principio, escribía cuentos de lo que me rodeaba: las travesuras con mis primos en el pueblo, los juegos del patio del colegio, la historia de un perro que se nos perdió, e incluso sobre una historia que nos contaba mi prima mayor para que le acompañáramos a buscar agua a una fuente natural que había cerca de la finca que mis padres tienen en el campo. La “Leyenda del Hada de Rosa Flor”, se llamaba.

       Tuve un parón en la Universidad, eso sí, a consecuencia de los estudios y de una depresión por la que atravesé y que me hundió totalmente. Aunque para alcanzar el cielo, a veces es necesario conocer el infierno, así que, una vez salí, retomé la escritura y... ¡Aquí estoy! Y estoy aquí para quedarme.

 4. ¿Has recibido un NO de alguna editorial?

      Madre mía, muchas veces. ¿Quién no ha recibido un “no”? Creo que en el camino para ser un buen escritor son necesarios los “noes” al igual que los “síes”. Aun así, eso no debe frenarnos ni suponer un trauma: debe servir para seguir trabajando y seguir mejorando. Al fin y al cabo, muchos grandes escritores, como JK Rowling, recibieron muchas negativas antes de dar con la tecla adecuada.

     Hay un lema que siempre tengo presente referente a ese tema: “Nunca te lamentes de no conseguirlo. Laméntate de no haberlo intentado”.

5. ¿Qué sentiste al publicar tu primer libro?

      Fue un subidón. Una pasada... Acababa de pasar por un rechazo muy grande: me habían suspendido en las oposiciones y pensaba que no valía para nada de lo que me propusiera y, de repente, llegó “Encrucijadas”. Y luego llegó “Palabras Mayores”... Y por fin, “La Menina del Louvre”.

6. ¿Y al tenerlo por primera vez en tus manos?

      Fue una mezcla de emociones muy extraña: alegría por haber realizado un sueño, orgullo por descubrir que aquello que era mi hobby era lo que realmente me aportaba más satisfacciones y tristeza porque el proceso llegaba a su fin. Al fin y al cabo, la publicación es el paso último que sigue todo libro. Ahí, se acaba todo. O comienza todo.

7. ¿De dónde nacieron Artal y Aurora ("La Menina del Louvre")?

        Artal y Aurora nacieron de un sueño... Un ideal... Una noche soñé con ambos y me impactó mucho aquella historia. Yo era una espectadora imparcial, una especie de espíritu que los observaba, pero que sentía lo mismo que ellos: su amor, sus indecisiones, sus miedos... Sabía que no podían quedar en eso y decidí inmortalizar aquella historia: investigué, indagué, escribí, pulí... Y así nacieron.

 8. Siempre has dicho que te inspiraste en alguien de tu entorno para crear a Artal, ¿cómo surgió todo eso?

          Más bien, al contrario. Artal no está inspirado en nadie de mi entorno. Más bien, la gente siempre lo identifica con mi marido, pero no es nadie que comparta su vida conmigo, aunque sí que hemos coincidido recientemente en las redes. Él ya sabe que el personaje está basado en él mismo y ya me ha confirmado que se ha hecho con un ejemplar de “La Menina”. Y le está gustando...

 9. Aurora es una mujer luchadora, que consigue lo que se propone y sobre todo ama los libros, ¿por qué has creado un personaje femenino tan fuera de su época?

         Puede parecer anacrónico, pero hubo muchas “Auroras” en esa época, pero de pocas se escribió. Hubo mujeres que se salieron del canon establecido para vivir una vida según sus ideales. Ahí tenemos a Cristina de Suecia, que nació Reina y abdicó porque no quería ser un títere de una Corte que la trataba como una marioneta; a Catalina de Eraúso, la “monja alférez”, que se travistió como un hombre para no ser una máscara de sí misma y no acabar sus días en un convento (del que se escapó a la mínima); e incluso la actriz María Calderón, “La Calderona”, pese a ser la amante de Felipe IV, gozó de una erudición y un poder que pocas actrices gozaron...

            También es una época en la que se está produciendo un despertar de las mujeres a la cultura: comienzan los clubes de lectura, las charlas literarias... Y, puede parecer paradójico para una época tan opresiva como era el Barroco, pero aparecen también las mujeres espías (más discretas que los hombres y algunas tan peligrosas como hermosas).

         Hubo muchas Auroras, pero, como siempre digo, la Historia siempre la escriben los poderosos. Se ha escrito mucho de princesas, de reinas, pero poco de meninas. Sin embargo, ahí estuvieron.

10. Leyendo la “menina” nos hemos dado cuenta de la gran labor de documentación que has llevado a cabo. ¿Dedicas mucho tiempo a documentarte sobre las épocas y los lugares donde desarrollas tus historias? ¿O sueles ubicarlas en épocas que dominas y conoces?

           Antes de escribir una novela histórica, es importante documentarse. Podemos tener un conocimiento parcial sobre la época sobre la que queremos escribir, pero éste siempre resultará limitado: hay que ir más allá y no sólo indagar sobre acontecimientos y personajes. La medicina, las leyes, incluso las catástrofes naturales son puntos a tener en cuenta.

         Por ejemplo, hay algo que me dijo una persona cuando leyó “La Menina”, referente a dos cuestiones que le habían sorprendido: que no había violines en el baile que Luis XIV celebra en la Corte y que en Francia llovía mucho. Aunque parezca increíble, en Francia llueve más que en Inglaterra. Pese a la imagen nublada que nos pintan siempre en todas las películas, en contraposición con la de “Ciudad de la Luz” que se ha ganado París, es un dato empírico que en tierras francesas llueve más que en Inglaterra. Y, respecto al violín, no podía reflejar uno, puesto que el violín, como tal, se inventó unos años después a los hechos que se narran en “La Menina”. En esa época, había un instrumento muy similar, aunque pensé que era mejor no mostrarlo, porque podría dar lugar a error y, aparte, no era frecuente su uso en la Corte en esa época.

        Así, mis investigaciones hicieron que mi conocimiento sobre esa época se ampliase. Jamás podemos decir “conozco una época” si no vivimos en ese momento. Hay que llegar al núcleo de la Historia.

 11. ¿Por qué una historia de mosqueteros?

          ¿A quién no le gustan los mosqueteros? Tienen fama de caballeros, de nobles, pero no es menos cierto que todos competían entre ellos por ver cuántos matrimonios rompían. Especialmente, los cadetes de Gascuña eran los más “rompecorazones”. Aun así, creo que elegí una historia de mosqueteros porque me pareció el contrapunto perfecto entre la moral de Aurora (española sacada de su país, más retraída al principio) con respecto al libertinaje de Francia.

           Además, que siempre ha sido un tema que me ha fascinado desde pequeñita.

12. Artal es un mujeriego empedernido y un hombre que solo ve a las mujeres como míseros objetos de los que sacar el mayor provecho. ¿Qué le da Aurora para hacerle cambiar tanto?

            Creo que Aurora lo que le da es un desafío: es una mujer que no quiere acostarse con ese hombre de primeras. Ella quiere que la quieran por lo que es, por lo que siente. De hecho, cuando tienen su primer encuentro fuera de Versalles, es ella la que le dice: “Oye, majo, detente, que quiero ir despacito”. Es como cuando le enseñas un caramelo al niño y le dices: “Ganátelo”. Artal ve en los ojos de Aurora inteligencia, una mujer que le sostiene la mirada, que no emplea la coquetería con él para atraerlo. Y sabe que es una mujer que podría tener a quien quiera a sus pies, por su belleza, pero ella no alardea de eso.

          Creo que es eso lo que atrae a Artal: el conocer a una mujer que usa la cabeza y no su cuerpo y que quiere que la traten como un igual.

13. ¿En qué proyecto estás inmersa en estos instantes? ¿Puedes darnos algún adelanto?

             Hay varios proyectos a la vista...

        En julio publicaré la novela romántica “Lo que te conté cuando nadie nos veía”. Trata de una despedida de soltera a bordo de un crucero, y en ella combinaré la narración autobiográfica con el narrador omnisciente (en tercera persona). Combina la comedia romántica, la erótica y la literatura de viajes. Creo que será muy entretenida de leer y muy divertida, puesto que tiene varios momentos desternillantes que sacarán más de una sonrisa (algunos basados en experiencias reales).

          Por otro lado, un par de escritoras y yo andamos inmersas en la redacción de un libro de cuentos del que, por ahora, no puedo dar muchos detalles, por encontrarse en fase de gestación.

      Y, por último, también está en marcha la segunda parte de “La Menina del Louvre”, que nos trasladará al Madrid de los Austrias y al sitio de Breda. Todas las tramas quedarán cerradas y conoceremos, por fin, el origen de Aurora y cómo seguirá (o no) su historia con Artal.

 14. ¿Hay algo más que quieras aportar o contarnos?

          Pues poco más, salvo daros las gracias por haberme hecho un huequito en vuestras vidas y por difundir la obra de autores noveles que, como yo, intentan abrirse paso en un mundo difícil.

       Y a los lectores, gracias por leerme. Y, por supuesto, os animo a que descubráis la historia de Aurora y Artal ;) 



       ¡Y esto es todo, chicos! Esperamos que os haya gustado la entrevista y os animéis a darle una oportunidad a "La Menina del Louvre" (Reseña aquí). ¡Feliz tarde! 


14 jul. 2017

Crónica XII Café Literario by Literatura bajo las sábanas & Persiguiendo sueños

¡Buenas tardes, soñadores!

Hace unos días, concretamente el pasado sábado, disfrutamos en Córdoba de nuestro XII Café Literario junto al blog Literatura bajo las sábanas. Una tarde calurosa pero especial, llena de risas y conversaciones amenas entre amantes de la literatura romántica. En esta ocasión quisieron acompañarnos las autoras Lorena Doncel, Alexandra Roma y Elena Montagud, que viajaron desde distintas partes de la geografía española para visitarnos y dar a conocer sus obras en el evento.

Lorena Doncel fue la primera autora que se sometió a nuestras preguntas. Nos contó detalles de la reedición de su novela Margaritas para Lucía y la importancia de dichas flores en la historia, también sobre el mundo de la autopublicación y sus inicios dentro del mundo literario. Reveló que pronto estarán a la venta su novelas Noche de vino y rosas y Jamás nadie como tú, de la que nos proporcionó el primer capítulo a modo de regalo.


      Tras la charla divertida con Lorena, le tocó el turno a una autora, que tras intentar más de un año cuadrar fechas para su asistencia, ¡por fin lo logramos! Ella es Alexandra Roma. Vino a presentarnos su nueva novela, Hasta que el viento te devuelva la sonrisa, flamante ganadora del V Certamen literario La Caixa/Plataforma Neo. Hablamos de su proceso de creación, de la historia que esconde y de qué supuso para ella ganar dicho premio. Tras deleitarnos con unas pinceladas de sus proyectos del próximo año, estamos deseando tener esas novelas entre las manos.


La última escritora en sentarse a nuestro lado fue Elena Montagud, autora de Corazón elástico y Corazón indomable, primeras dos entregas de su nueva trilogía titulada Corazón. Con ella comentamos los entresijos de la historia de amor de Blanca y Adrián, sus protagonistas, el panorama de la novela romántica-erótica y sus metas a lograr dentro de la literatura. Ojalá que ese libro que espera su momento vea pronto la luz, Elena.


      Gracias chicas por vuestra espontaneidad a pesar de los nervios iniciales, por vuestra simpatía y cariño y por brindarnos novelas con las que soñar y acercarnos un poquito más a este mundo de letras que nos encanta. ¡Aquí tenéis vuestra casa cuando deseéis volver!

Nuestra cena en restaurante Gran Bar

Tomando unas copas  ;)


      Gracias también a todos los asistentes y a La República de las Letras por hacer posible estos momentos.



           ¡Nos vemos en septiembre! ¡Feliz verano ‘cafeteros’!


11 jul. 2017

Reseña Allegra ma non troppo

Autora: Lara Smirnov
Editorial: Zafiro






Sinopsis

Tras el chasco de su relación con Koldo, Allegra se refugia en el trabajo y en la música. Cuando consiguió el puesto de representante de los Sauryn pensó que le había tocado la lotería. El problema es que los chicos no tienen muy claras las funciones de una representante, y una tarde Allegra acaba en la fiesta de cumpleaños del primo del vocalista.
Darío es un hombre clásico, de múltiples talentos. Amante de la ópera y de las mujeres, de momento tiene más éxito con las segundas que con la primera. Aunque es una persona ocupada, saca un rato para acercarse a la fiesta de cumpleaños de su sobrino, donde conoce a Allegra, que se había refugiado en el bar del local.
La joven se lanza de cabeza a la relación para olvidarse del hombre que se le metió bajo la piel con su skate y su entusiasmo, pero hay pasiones tan fuertes que ni una orquesta sinfónica es capaz de acallar.

Opinión personal

          Cuando leí la anterior novela de la autora, Quiero una boda a lo Mamma Mia, me quedé con ganas de seguir descubriendo más de la historia de Allegra y Koldo, que se quedó en suspense al final del libro. Durante la lectura, para mí hubo momentos  que el amor de estos dos personajes secundarios casi eclipsa, si no lo hizo, a la historia de los propios protagonistas de la novela. Aquí su aventura continúa donde se detuvo en stand by y conoceremos la verdad de sí mismos.

        Allegra se esconde tras una aparente fachada de seguridad y frialdad para manejar y soportar el dolor que le causó la marcha de Koldo. Quiere ocultarse y hacer ver al mundo que está perfectamente y todo ha quedado superado. Una mentira que ella intenta creerse. Aparecerá en su vida Darío, un tenor algo prepotente que le hará replantearse algunas cosas. Pero, de la noche a la mañana, vuelve a su vida aquel que tanto daño le hizo y deberá poner todo en perspectiva de nuevo para ver si merece la pena o no arriesgarse y dar el salto definitivo. Koldo se alejó de la vida de Allegra en uno de sus peores momentos personales. No quería que ella sufriese a su lado día a día y prefirió dejarla marchar. Cuando sea consciente de que es posible que la pierda para siempre, saldrá en su busca. ¿Estará ella dispuesta a perdonar?

          Os vais a encontrar con una historia de superación, amena, divertida, bien escrita, que tiene el toque justo de erotismo y que cuenta con algunos momentos cargados de intensidad y sentimiento a lo largo de sus páginas. La trama está perfectamente hilada, con escenas muy cuidadas donde aparecen personajes ya conocidos. Los diálogos son divertidos, ingeniosos y tienen un punto de picardía, seña de identidad de la autora en todos sus libros. Los protagonistas evolucionan a lo largo de la historia. Koldo sigue igual de maduro que antes pero vuelve convertido en más hombre y con las ideas más claras que nunca. Allegra es la que mayor crecimiento tiene. Pasa de estar perdida al principio, a reencontrarse con su anterior “yo” y comenzar a vivir de nuevo con energías renovadas y no limitarse a sobrevivir como había hecho antes. Cuando llega el momento más peliagudo y dramático, saca a la luchadora que lleva dentro para no dejarse vencer y conseguir su propósito cueste lo que cueste. ¡No os perdáis esta emocionante historia!

Puntuación: 4.5/5

* Gracias a la editorial por el envío del ejemplar.

** Si quieres leer la reseña de Quiero una boda a lo Mamma Mia, donde comienza todo, la encontrarás aquí.