28 abr. 2017

¿Fácil?


          Otra noche más aquí estoy. El insomnio ha regresado con fuerza y comienzo a dar vueltas desesperada entre las sábanas que, aun lavadas una decena de veces, continúan oliendo a él. Lo fácil era abandonarme al sueño cuando dormía acurrucada en su pecho; lo difícil, hacerlo en una cama vacía y sin que ello vaya a cambiar, por el momento.

            Es lo que ocurre cuando te adentras en algo que sabes que no va a acabar bien; aunque tu mente y, mucho menos, tu corazón se atrevan a admitirlo y a decirlo en voz alta. Día tras día, observas pero sin ver pequeños detalles que se transforman en enormes letreros luminosos cuando se desata la hecatombe sin previo aviso. Y ahí, en ese momento, es cuando crees que todo ha acabado, aquello en lo que has creído durante meses se derrumba cual castillo de naipes frente a un vendaval.

           Y enterrada entre un millón de recuerdos vuelvo a preguntarme: «¿Por qué estuve tan ciega?»; «¿Por qué prefería hacer oídos sordos a todos los que me advertían?». Sencillamente, porque estaba locamente enamorada de un hombre que me hacía sufrir y jugaba conmigo sutilmente, porque lo bueno compensaba todo lo malo y, sobre todo, porque era más fácil dejarse llevar que hacerle frente a la realidad. Una realidad que me estalló en la cara al igual que explota una burbuja. En el mismo instante en el que descubrí su doble juego mi corazón se partió en tantos pedazos, que aún hoy, creo que será imposible de recomponer.

   (Foto: Pinterest)


3 comentarios:

  1. Es lo que hace muchas veces el amor, te ciega a tal nivel que no ves más allá.... hermoso chicas!!😘😘😘


    ResponderEliminar
  2. A veces estamos tan enamoradas y ciegas que no queremos ver por mas que nos digan

    ResponderEliminar

¡Esperamos encantadas vuestros comentarios siempre que sean hechos desde el respeto y la educación! ¡Gracias soñadores!