9 mar 2016

Hazme sentir de nuevo (Parte 6)


           Hugo había permanecido en silencio, escuchando, como ella le había pedido. No podía hablar. Se limpiaba a manotazos algunas lágrimas que se le habían escapado.

—¿Por qué me dejaste fuera de tu vida?—se atrevió a decir.

—Teníamos 18 años y no tenía derecho a hacerte pasar por eso. Preferí romperte el corazón a hacerte partícipe del duro calvario que me ha tocado vivir.

—Leyre, no tenías derecho a decidir por mi y a mentirme. Debiste contarme la verdad, me hubiese mudado contigo a Barcelona para estar a tu lado.

—Hugo, no hubieses aguantado aquello. Créeme cuando te digo que ha sido mucho mejor así.

—No lo creo. Me dejaste tan destrozado que no quería salir de casa ni ver a los chicos. Me costó centrarme en la carrera, aunque al final creo que esa fue mi tabla de salvación.—Por un momento sus ojos se quedaron anclados a los de ella.—Me apartaste de lo único bueno que he tenido en la vida y solo quiero que sepas que voy a recuperarlo. Esta vez no me voy a dar por vencido tan fácilmente.

—No habrá nada más entre nosotros. Nuestra oportunidad ya pasó.— Leyre sonreía triste mientras hablaba.— Te he querido mucho, te sigo queriendo y estoy segura de que serás la única persona por la que sentiré esto, pero…— guardó un pequeño silencio para tomar aire. Sentía que la historia volvía a repetirse.— No puedo cargarte a ti también con esto, vivo al día sin saber que me esperará mañana, si volveré a estar atada a una cama de hospital. Debes ser feliz y a mi lado nunca lo conseguirás.

           Como pudo se levantó del banco para emprender un paso lento a lo largo de aquel camino. Hugo la siguió, llegando hasta donde se encontraba con un par de zancadas. Se situó frente a la chica que se negaba a perder.

—Leyre escúchame bien porque solo lo diré una vez.— Los antiguos amantes se retaban con la mirada.— Esta vez no vas a tomar tú la decisión sino que me corresponde a mí y por eso prefiero sufrir a tu lado que intentar ser feliz sin ti.

            La chica cansada de sostenerse sobre las muletas y con la cara bañada en lágrimas se dejó caer en los brazos de Hugo, quien la abrazó fuertemente haciéndole saber que siempre estaría a su lado.

—Llévame a casa— fue lo único que alcanzó a decirle Leyre como despedida.


                           (Imagen: Google)


Continuará...


3 comentarios:

  1. Desde la tercera parte no había vuelto a leer. ¡Madre mía, qué maravilla! Esta historia se merece una novela. ¡Me tenéis en ascuas!

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